Releo y pienso: "no se entiende nada del post anterior". Lo que quiero decir es que construir recuerdos es eso, contruirlos. No es LO que sucede, sino su relato.Y esto es especialmente cierto con nuestros recuerdos de infancia. Todos tenemos miles de historias en las que creemos, de las que incluso tenemos memoria -aunque hayamos tenido que inventarla-, que conforman el acervo de la novela personal. Y todos las hemos extraído, no de la experiencia misma, sino de la experiencia de un relato. Alguien nos contó nuestros recuerdos, muchas muchas veces. Eso que sé perfectamente bien sobre mi pasado, tan bien que hasta creo recordarlo (las imágenes son todas sólidas, nítidas, perpetuas) no es otra cosa que aquellos elementos que mi mamá, o inclsuo mi papá, seleccionaron, modificaron y reptieron hasta converncerme de que sí existió algo ahí, en el agujero negro del inicio.
Finalmente, familia es un círculo de personas que escuchan las mismas anécdotas una y otra vez. Esa es, por ejemplo, la escarapela del día patrio familiar que es el cumpleaños de cualquiera de nosotros: una serie de eventos contados siempre con los mismos giros y entonaciones, que a veces incluso nos dejan mal parados (y nos avergüenzan frente a gente nueva a la que queremos gustarle) pero que precisamos que siga ahí, recreándonos.
Desde que está Amanda, observo todos los eventos de nuestra vida cotidiana sabiendo que algunos quedarán atrapados en la red, agitando la cola sobre la embarcación. Pececitos de colores que guardaré hasta que pueda darle el acuario a su dueña.
Wednesday, May 31, 2006
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2 comments:
amiga querida,
hay un momento en el que los hijos, sobretodo las niñas, enloquecen con las anecdotas que sus padres tienen para contarles.
Amanda tiene, aparte de una bella madre, una storyteller de primera a su lado.
que afortunada es esta morocha de bellos ojos, eh.
Y como no va a ser afortunada, si tambien tiene una tia que la va a hacer reir y llorar con intensidad loca!
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